Valentina es el resultado de la evolución formal y conceptual de la colección Nest.

Debido a la situación especial vivida, Maite Canto ha vuelto su mirada hacia un referente más humano. La humanidad está representada por una mujer, pero ella también es un reflejo personal de la propia artista, un “alter ego” que proyecta todas sus inquietudes. Cada Valentina destaca de forma única, una de sus facetas sobre las demás: sensualidad, naturaleza-maternidad, mundo profesional y racional…, emociones.

La estructura formal de Valentina es etérea. Hecha a base de hilo de fibra de vidrio ignífugo y resina ecológica, forma un tejido suspendido en el aire, con el que se dibujan trazos en movimiento continuo que parecen expandirse en el espacio de forma infinita, como si un impulso eléctrico acabase de darles vida.

Valentina aparenta ser un boceto, un “garabato“ dibujado que escapa del papel para invadir la tercera dimensión y colocarse en el plano del espectador. Pero la suya, es una escapada costosa y sólo en contadas ocasiones consigue su ansiada exenta libertad, dándonos una visión de 360º.

La contraposición formal entre zonas definidas e inacabadas, entre el vacío y la masa, las sombras y la materia, son los recursos formales que Valentina emplea para llevar la mirada del espectador donde desea y mostrarse a su vez ajena a ello, en un sutil juego voyeur.

Valentina no es una visión idílica del cuerpo femenino. Su complexión se moldea dependiendo del mensaje que quiera transmitir. En ocasiones es delicada y en otras se extiende con toda su potencia. Con esta misma intención, se aplica el color en la obra.

El cromatismo es profundamente simbólico y refuerza de manera clara el mensaje que quiere transmitirnos (rojo-sensualidad, verde-naturaleza, negro-blanco estados de ánimo…). Todas las piezas son monocromáticas y la retina las aísla como una unidad formal sobre el entorno que las rodea, consiguiendo así una continuidad visual de su volumen y movimiento.

La casi ausencia de rostros o su posición en segundos planos, se debe a la intención de representar a toda mujer, en realidad a toda persona que empatice con Valentina y abandone su rol de mero espectador.

Loading